la mujer del kimono blanco de Ana Johns



Había fotos con paisajes con títulos como "Hong Kong", una marcada como "Costa de China" y varias con la etiqueta de "Japón": la colorida puerta de la benevolencia de Yokohama, unos vendedores callejeros que traficaban con mercaderías en Kioto y una hermosa mujer vestida completamente de blanco. Con un kimono. Sentí un cosquilleo en los brazos.
"¿Te he contado alguna vez el motivo por el que estaba allí? Una boda.
"Tendrías que haber visto el vestido de la novia.
"Era un kimono."
Acerqué la foto. La mujer inclinaba el mentón hacia abajo, así que no pude distinguir su cara, pero sus labios manchados, los elaborados pliegues de aquella tela por capas y el tocado en forma de media luna transmitían una imagen ceremoniosa.
¿Había asistido mi padre de verdad a una boda japonesa?
Dejé caer el brazo sobre mi regazo, pero no solté la foto.

                                                                            ...

Con una sonrisa, me paso la mano por su Shiromuku para sentir su esponjosa textura bajo la yema de los dedos y para aferrarme a nuestra conexión.
El diseño en capas superpuestas de plumas blancas de organdí le da a la prenda vida y plenitud. El hilo de seda, en puntadas cortas y largas, recorre la tela para prestarle opulencia. La faja obi brocada tiene un fino lazo rojo y plateado para hacer juego con la colección de flores que llevo entrelazadas en el pelo. Nunca me había sentido tan bella, ni había estado tan nerviosa.

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