Territorio de luz de Yuko Tsushima
La empresaria que había comprado el bloque se apellidaba Fujino y era bastante conocida en la ciudad. Fue casualidad que le encontrara justo en ese momento, como también fue casualidad que el edificio hubiera sido bautizado con el apellido del hombre que todavía era mi marido.
Visitamos una casa con un ciprés en la entrada. Cinco escalones de piedra conducían a una puerta pintada de azul pálido, junto a ese espacio de un metro escaso crecía el ciprés. Las ramas se extendían hasta cubrir buena parte del ventanal, pintado del mismo color que la puerta.
Lo único que tenía claro era el amor que sentía por él. Añoraba su cuerpo desesperadamente.
¿Qué crees que estás haciendo? ¿Tanto me odias? ¿Por que? . -me decía una y otra vez. "No te odio, es solo que el miedo me impide hablar, pensaba yo, pero me limitaba a observarlo en silencio".

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